Día Mundial del Corazón – 29 de Septiembre 2022

¿Qué podemos hacer a través de la alimentación?

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son actualmente la principal causa de mortalidad en la población adulta de los países desarrollados. 

Entre los diversos factores de riesgo modificables destaca el tipo de alimentación. Ya que, además de mantener una relación directa, ejerce un efecto sobre otros factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión, la obesidad o la diabetes. 

Numerosas investigaciones actuales demuestran el papel fundamental de la alimentación en el desarrollo de las ECV, teniendo en cuenta que varios componentes de la dieta actúan como protectores frente a la enfermedad cardiovascular, mientras que otros perjudican y favorecen la progresión de estas. 

Casi el 75% de los pacientes con insuficiencia cardiaca presenta un estado nutricional inadecuado. 

En estudios realizados por la SEC se ha observado que el IMC no es suficiente para prever una inversa relación con la mortalidad dada, sino que hay mayor relación con el estado nutricional de los pacientes. Es decir, una malnutrición moderada-grave incrementa el riesgo mientras que en pacientes no malnutridos o con malnutrición ligera no se veía tanto esta relación. 

La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SNEC), formula recomendaciones para la población general para disminuir la incidencia de ECV. 

  • Practica una alimentación cardiosaludable: equilibrada y variada. Las frutas, verduras, hortalizas, pescado, aceite de oliva, carnes magras, cereales y lácteos no deben faltar en tu cocina. Recuerda restringir el consumo de: sal, azúcares y alcohol, entre otros. 
  • Ingesta de grasa total inferior al 30% del aporte energético (35% en el caso de consumo habitual de aceite de oliva)
  • Ingesta de ácidos grasos saturados inferior al 10% del total de energía de la dieta y de colesterol inferior a 300 mg/día.
  • Dedica algún momento del día para ejercitar tu cuerpo. Elige el ejercicio que más se adapte a tu condición física: caminar, bailar, correr, actividades al aire libre… ¡Muévete por tu salud!
  • No fumes. Y si lo haces, ¡déjalo ya! Aun fumando poco se multiplica el riesgo de sufrir ataques cardiacos o cerebrales. Busca ayuda si no puedes dejarlo solo. 
  • Controla tu peso y, en concreto, vigila el porcentaje de grasa, ya que se ha relacionado como un factor de riesgo para el corazón. 
  • Comprueba tu tensión arterial. Si eres una persona sana verifica anualmente que tu tensión sigue por debajo de 140/90 mmHg. Si eres hipertenso también debes mantenerte por debajo de estas cifras. Si ya has sufrido un problema cardiovascular, cerebrovascular, renal o eres diabético, tu tensión tiene que estar por debajo de 130/80 mmHg. En estos últimos casos, los controles y medidas preventivas han de ser continuos.
  • Revisa tus niveles de colesterol y glucosa. La mejor manera de mantenerlos a raya es seguir una dieta sana y hacer ejercicio. Si tras un análisis en ayunas tus cifras están por encima de 190 mg/dl de colesterol total y 110 mg/dl de glucosa, debes consultar con un especialista.
  • Conoce tu riesgo cardiovascular y cuál debe ser tu estilo de vida. Acude al médico y al nutricionista para que te realicen un examen físico y valoren tus antecedentes personales y familiares. Consúltales todo lo que quieras: qué dieta seguir, qué ejercicios hacer, qué factores pueden perjudicar tu salud… Actuar a tiempo es la clave para reducir los peligros.
  • Aprende a controlar tu estrés y ansiedad. El aumento de tensión emocional es peligroso para el corazón. El estrés en casa y en el trabajo hace más difícil seguir un estilo de vida cardiosaludable. ¡Relájate!

Marina Martín Serrano. Dietista-Nutricionista CV 00992

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